Aidita Acosta Blanco | Foto © Facebook / Aidita Acosta Blanco
Aidita Acosta Blanco | Foto © Facebook / Aidita Acosta Blanco

“Mi casa vuelve a existir”, el testimonio de una migrante cubana que logró reunir a su familia


Publicado el Martes, 4 Septiembre, 2018 - 17:02 (GMT-4)


La cubana Aidita Acosta Blanco está feliz porque después de siete años podrá finalmente reunir a su familia en Velencia, España. 

“Mi casa vuelve a existir”, escribió Acosta en un emotivo comentario que envió a nuestra redacción.

Desde la semana pasada tenía a la comunidad cubana en el exterior pendiente de su caso, luego de que se hiciera viral una desgarradora publicación en la que explicaba la división de su familia, fragmentada por la emigración.

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“Salí de casa en el 2011 sin saber cómo me iría la vida, no tenía familia aquí y apenas casi dinero”, cuenta.

La ilusión de Aidita era comprarle una silla de ruedas eléctrica a su padre, quien tenía varios dedos de los pies amputados por la diabetes. No lo logró porque al mes de llegar a Valencia el anciano falleció.

Pero ella no pudo estar junto a él como tampoco logró ir a la boda de su hijo. Emigrar ha sido un camino largo y doloroso para ella, como para tantos cubanos por el mundo.

Su historia, no obstante, ha tenido el mejor de los finales. Ella ya podrá tenerlos a todos cerca. 

Aidita no pudo asistir a la boda de su hijo / Facebook: Aidita Acosta Blanco

A continuación reproducimos íntegramente el texto enviado a CiberCuba:

Mi casa vuelve a existir

Sobre este color que tanto aprecio porque significa ilusión deseo expresar cuanta alegría he recibido hoy, primeramente después de varios años he podido celebrar el cumpleaños de mi madre a su lado.

Salí de casa en el 2011 sin saber cómo me iría la vida, no tenía familia aquí y apenas casi dinero pero así y todo asumí que tenía que ser valiente para ayudar a mi corta familia, dejé a mi padre sin saber que no lo volvería a ver pero mi mayor motivo de ayudarlos era complacerlo en que tuviera una silla de rueda eléctrica porque tenía amputados dedos en sus pies por la diabetes. Eso nunca llegó a realizarse, lo perdí al mes de llegar a Valencia donde actualmente estoy.

Fueron días donde yo me decía a qué vine a este país, lloraba por las calles sola, pero no tiré la toalla. Aquí estoy y seguí mi lucha como toda una guerrera para ganar la batalla y no sentirme derrotada ante todas las adversidades que pude encontrar en todo este tiempo

Hace dos años pude reagrupar mi hijo menor y a mi esposo, pero aun la familia estaba dividida. Tres acá y mi otro hijo allá en el caimán verde junto a su esposa.

Hace exactamente 18 meses comencé la próxima batalla a la que debía enfrentarme con mayor sacrificios porque el destino nos pone a prueba que así sea, pero a todos ustedes, amigos de todas partes les digo que vale la pena luchar cuando hay un propósito.

En esta lucha siempre se suman soldados que como yo han pasado por la misma batalla, algunos con mayor suerte que otros pero estamos en el mismo batallón.

Hoy además de celebrar el cumple de mi madre aquí. He tenido la noticia que tanto esperaba que me tenía noches en vela en suspenso de la respuesta. Al fin mi casa existe, he logrado reunir a mi familia y mi hijo y su esposa pronto estarán en su nuevo hogar.

Agradezco de corazón a todas las personas que han estado al tanto de este resultado, mi teléfono no ha parado de sonar por saber la respuesta que hoy dio el consulado. Gracias a todos.

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