Orlando Alonso Agramonte, fundador e integrante del trío Los D'Orlando de Cuba | Foto © Cortesía del entrevistado
Orlando Alonso Agramonte, fundador e integrante del trío Los D'Orlando de Cuba | Foto © Cortesía del entrevistado

Orlando Alonso Agramonte, músico cubano: “Donde nosotros tocamos baila hasta el gato”


América Latina Cuba

Publicado el Martes, 10 Septiembre, 2019 - 15:39 (GMT-5)


Orlando Alonso Agramonte es quizá uno de los cubanos más conocido en España, tras su reciente paso por el programa de Antena 3 Televisión, La Voz Senior, donde cautivó a jurados y televidentes interpretando –junto a sus dos compañeros del trío Los D'Orlando de Cuba- Lágrimas negras y La negra Tomasa, que pusieron a bailar al estudio y conmovieron a artistas de la talla de José Mercé y el guitarrista flamenco Tomatito.

Llegó a España enviado por el Centro Nacional de la Música para cumplir un contrato en el extinto restaurante La Comercial Cubana, pero aquellas noches en la céntrica esquina madrileña de Alberto Alcocer con Paseo de La Habana provocaron una cascada de contratos que fue atendiendo, negociando con la empresa que lo representaba entonces, hasta que un día, la propia empresa le comunicó que ya no debía entregar parte de lo ganado en sus contratos.

Alonso Agramonte decidió entonces rediseñar el quinteto original con el que había venido de Cuba, tras la decisión de su hermano Ariel de regresar a la isla; y tras alejarse del grupo un tresero bueno, pero algo informal. Orlando no se amilanó y un día encontró en el Metro a Julio Rodríguez González, guitarrista y flautista cubano que se ganaba la vida en el subterráneo madrileño y lo sumó a su equipo porque no solo apreció que era un músico bueno, sino un magnífico ser humano, como lo es Silvio Alfonso Reyes, que lleva 40 años compartiendo escenario con Orlando.

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Para tocar y cantar en Los D'Orlando de Cuba no basta con ser bueno en la música -avisa- sino hay que ser buena persona y la política mía es 'Son de la loma y cantan en llano', y por eso no olvida a Mundito González, a Beatriz Márquez, a Enriqueta Almanza, a Mario Rodríguez (Ex dúo Clara y Mario), a la fallecida Soledad Delgado y a los Comandantes de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y Guillermo García Frías que –al descubrirlos en un evento- los apoyaron en su carrera en La Habana y en su primer viaje al extranjero que fue a Colombia, donde también triunfaron, pues el elenco fue por 15 días a amenizar la inauguración de El Bodegón cubano, y se quedaron año y medio.

Orlando Alonso Agramonte no concibe la vida parado porque su padre le enseñó a ser recto y honrado; y Mario Rodríguez le dijo: 'Ser artista implica entregarse al respetable, aunque uno tenga el día malo'. Y tras el éxito en La Voz Senior y las actuaciones que lo aguardan, incluso en 2020, ya está pensando en cómo hacer un Buena Vista Social Club de españoles y cubanos con artistas veteranos de ambos países que tengan calidad humana y musical.

¿Cómo llegáis a La Voz Senior y qué tal fue esa experiencia?

Tuvimos la suerte que nos contactara Sandra, una productora insistente y convencida de nuestra calidad, y la verdad es que yo estaba reacio a participar porque he visto programas competitivos en que algunos miembros del jurado porque no les gusta un ritmo o no les cae bien un competidor, se permite hasta insultarlo y por ahí no paso porque llevo 27 años en la música y respeto a todo el mundo para que me respeten. Ahora se ven cada maltratos a los artistas que para mí resultan inconcebibles.

Pero Sandra fue muy persistente y nos convenció. Antes yo le había dejado claro que solo haríamos música cubana porque yo defiendo nuestra música, la tradicional, que es un valor auténtico. Y ella aceptó, convencida de que daríamos el campanazo y así ocurrió, dejando nuestra huella en público y en el programa, donde conocimos a figuras y compañeros con los que volveremos a actuar.

Sandra tenía razón y siempre le estaremos agradecidos por su persistencia y por cumplir con la palabra dada, haciendo muy positiva la experiencia de nuestro paso por La Voz Senior, que nos ha dado un empujón enorme a nuestra carrera artística en España. Así que muchas gracias Sandra, muchas gracias La Voz y muchas gracias Antena 3.

Antes de acudir al programa, ya existían como agrupación, ¿cuál es vuestra historia en España?

Llegamos a Madrid en 1999 para inaugurar el restaurante La Comercial Cubana con un contrato de cinco años, que cumplimos a cabalidad. Pero cuando acabamos, teníamos contratos y propuestas para otro quinquenio. Así que lo comunicamos a nuestra empresa, el Centro Nacional de la Música, que no solo nos autorizó a permanecer en España, sino que pasado un tiempo nos liberó de la obligación de entregarles parte de nuestras ganancias.

Y fíjate que nos hemos asentado aquí, hemos hecho familia y nos sentimos como en nuestra casa, con el poder –además- de poner a guarachear a cubanos, españoles y europeos que asisten a nuestros conciertos, incluidos chinos y japoneses porque cuando tocamos baila hasta el gato.

¿Y siempre con música tradicional cubana?

Sí, el peso del repertorio son esas canciones inolvidables como Lágrimas negras. ¡Óyeme, chico, ese Miguelito (Matamoros) era tremendo compositor! Pero también mezclamos temas propios porque también soy compositor y no falta alguien del público que nos pide Hasta siempre comandante, de ese genio musical que fue Carlos Puebla.

Y la cantamos y tocamos porque la música no es política. Solo es buena o mala y esa es una buena canción y si a mí alguien que va a verme a un concierto me pide un número, lo monto y se lo ofrezco. Eso me ha costado algún disgusto con algún amigo, pero le he dejado claro que mi política es 'Son de la loma y cantan en llano'; ese es mi partido y es mi religión. Entonces se les pasa el enfado y vuelven a vernos y a bailar y gozar con nosotros, que no mezclando política y música nos va de puta madre, como decimos en España.

¿Cómo llega Orlando a la música?

Soy hijo de músicos campesinos, de mi papá me viene el Repentismo y de mi mamá –que tenía mucho ángel- el ashé para tratar al público. Mi papá era Agustín Alonso Gutiérrez, conocido como el Ruiseñor de Las Villas, porque nació en Sancti Spíritus, y mi mamá Lucía Agramonte Jiménez, y la llamaban la Alondra camagüeyana.

Mi padre me llevó a cantar un día y mi hermano Agustín –que cantaba bien– me dijo: 'Orlandito no vayas más a cantar que pareces un gallo ronco', pero un maestro de Ciego de Ávila, el director de la Intermezzo, César Alberti (ya fallecido) me llamó un día, me puso unos bongós entre las piernas y me dijo: 'dale, toca'. Y me dijo, 'tú vas a ser músico'. Y me llevó a su coral, donde aprendí canto y perfeccioné la voz, digamos. Y fíjate que todavía ando con los bongós a cuesta, y aunque algún experto amigo me dice que incorpore una trompeta al trío, yo me digo, para qué vamos a encarecer los traslados y las actuaciones, si este invento funciona.

Recuerdo que en el programa, hiciste la Clave cubana con el chasquido seco de la lengua y que usaste una pulsera maraca.

Jajajaja… Yo podría inventarme un cuento y decirte que eso lo pensé y ensayé. Pero no, voy probando cosas y me van saliendo, según las voy sintiendo y oyendo en mi cabeza. No hay más secreto. Pero hacer la Clave cubana con la lengua lo copié de Lorenzo Hierrezuelo (fundador de Los Compadres) y me sorprendí con lo bien que me salió, así que lo incorporé al repertorio y gustó.

Menudo salto de Ciego de Ávila hasta Colombia y España.

Antes hicimos escala en La Habana. Fue una época dura porque dormíamos en la base de los camioneros de Acopio y, algunos días teníamos que echarnos en el suelo y usar un saco de cemento como almohada porque todas las camas estaban ocupadas, pero teníamos comida y techo.

Y un día tuvimos la suerte de que nos mandaran a una actuación al Consejo de Estado, donde nos vieron los comandantes Ramiro Valdés y Guillermo García, que nos pidió actuáramos en una feria agropecuaria y ambos nos ayudaron en nuestra proyección nacional y en nuestro viaje a Colombia.

Tú sabes que hay cubanos desmemoriados, pero mis padres me educaron en la honradez y si ellos me ayudaron, yo no tengo por qué negarlo y te cuento cómo fueron las cosas.

Ya sabemos el pasado y el presente, pero nos queda el futuro. ¿Qué planes tenéis?

Tenemos conciertos y actuaciones hasta 2020. Que es un lío porque hay personas que para asegurarse que no les fallemos nos quieren dar dinero por adelantado y yo les digo, 'no hace falta, que de aquí allá me puedo morir'.

Pero tengo la libreta llena para lo que queda de año y el primer semestre del año que viene, incluida una boda en Ibiza, que será a bordo de un barco, actuación que haremos a través de la empresa Se casa Casilda, que nos ha ayudado mucho en España.

Y, tras participar en La Voz Senior, tengo la intención de promover un movimiento que agrupe a veteranos músicos de España, Cuba y de otras partes del mundo que aún tenemos facultades y podemos divertir al público.

No di

 


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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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