Dmitry Medvedev y Miguel Díaz-Canel en Cuba | Foto © Twitter / Dmitry Medvedev
Dmitry Medvedev y Miguel Díaz-Canel en Cuba | Foto © Twitter / Dmitry Medvedev

Niet tovarich: Rusia no escoltará barcos que lleven petróleo de Venezuela a Cuba


América Latina Cuba

Publicado el Martes, 8 Octubre, 2019 - 08:13 (GMT-5)


El Primer Ministro de Rusia, Dmitry Medvédev acaba de darle un baño de realidad geopolítica al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, negándose a escoltar militarmente a barcos que transporten petróleo de Venezuela para Cuba.

Entrevistado en el programa televisivo Vesti v subbotu (Noticias del Sábado) a su regreso de Cuba, Medvédev evitó contestar directamente la pregunta sobre la petición cubana de escolta militar para buque tanques que lleven petróleo venezolano a la isla y contestó que “encontrarían otros métodos para ayudar a Cuba” en la compra de petróleo.

Nadie sensato se explica cómo el presidente de una nación que se autoproclama soberana, independiente y no alineada, caiga en el error infantil de aparecer públicamente como un protegido de algo que ya no existe: la antigua URSS.

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¿No estaba Cuba lista para la Defensa? ¿Qué mejor escolta para el petróleo que viaje de Venezuela a la isla que los buques de la Marina de Guerra Revolucionaria y algún que otro submarino? ¿Qué ha pasado con la Zona Especial de Desarrollo de Mariel y su grandioso puerto?

Díaz-Canel le tiene que estar viendo muy mal el ojo a la chiva verde oliva, cuando sin encomendarse a Dios ni al Patriarca Ortodoxo Ruso, se lanza cuesta abajo en la rodada con una ocurrencia made in Guerra Fría, que debe haber dejado perplejos a los rusos, afectados por una crisis económica, y por un clima de protestas populares, que –hasta el momento– se ha saldado con más de 1.200 detenidos.

El Primer Ministro de Rusia reiteró que los vínculos con La Habana estarán presididos por el realismo económico y alejados del despilfarro que significó subvencionar a la Cuba castrista como portaaviones frente a USA, un desembolso mayor que el realizado por Estados Unidos con el Plan Marshall para Europa, después de la II Guerra Mundial.

El presidente cubano, que carece de visión estratégica en política exterior, debió creerse que el Kremlin acudía en auxilio de su desastre, y lanzó la ocurrencia militar, temeroso de que no llegue el petróleo que Cuba necesita para funcionar con la normalidad de la pobreza instaurada por el Partido comunista.

Realmente el neocomunista Putin intenta aprovecharse de la debilidad cubana para venderle su petróleo, sus guaguas y sus trenes, con evidente retraso tecnológico y altos consumidores de combustibles; pues Rusia sigue siendo un país contaminado, contaminante y con retraso respecto de la industria y la tecnología capitalista de Occidente y el Pacífico.

El desliz presidencial evidencia las carencias del liderazgo continuista en Cuba y los bandazos con los que pretende seguir desconociendo la cruda realidad de la isla, paralizada ahora mismo por el fantasma de un segundo “Período Especial en Tiempos de Paz”, que el Palacio de la Revolución insiste en llamar “coyuntura adversa”. Los jodedores de La Habana son muy ocurrentes en su oralidad de “pueblo sabio”.

A estas alturas de la película, Díaz-Canel debía saber que Moscú tiene sus propios intereses geopolíticos que ya no pasan por “la isla de la libertad” y que se siente respaldado moralmente para cobrar a precio de mercado cualquier negocio con Cuba, tras largos años de haberla subvencionado. Como también debía saber que la solución de los problemas de su país pasan por un diálogo real entre todos los cubanos y no el lema de “Pensar como país” ni la cabeza de un guanajo, y acometer de una vez las reformas que llevan engavetadas desde la visita de Carlos Solchaga a finales de los años 90 del siglo pasado.

Cuba ha perdido un tiempo precioso en su saneamiento económico, primero por la aparición de Chávez, que congeló cualquier intento de reforma por tímido que fuera, y luego por el miedo que atenazó a Raúl Castro durante el embullo Obama. Algún día habrá que juzgar a los responsables de tanto inmovilismo, pobreza, exilio e inxilio.

Mientras tanto, ya puede Díaz-Canel ir andando de espaldas hasta el santuario de San Lázaro en el pueblo de Rincón, el próximo 17 de diciembre, que Moscú nunca creyó en lágrimas.

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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