Arribando cargados a Cuba | Foto © CiberCuba
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Díaz-Canel ¿Y por qué ese odio a las mulas?


Publicado el Jueves, 31 Octubre, 2019 - 08:13 (GMT-4)


Ya no son noticia para nadie las nuevas tiendas, solo en dólares, lanzadas por el Gobierno de Díaz-Canel. No voy a hablar hoy de los objetivos, nombrados u ocultos, de estos nuevos establecimientos, esos ya están claros para casi todo el mundo, sino de otras implicaciones de estas medidas.

La celeridad con que decidieron y efectuaron el cambio de normativas de importación, fiscales, bancarias, comerciales, etc. nos indica que este Gobierno, cuando lo decide, puede actuar con una rapidez que envidiaría cualquier democracia.

En Cuba no hay separación alguna de poder. Tenemos una Asamblea que vota con unanimidad cualquier cosa que le ponen delante los que realmente gobiernan en Cuba, pero en este caso ni los consultaron. Los ministros, viceministros, compradores, importadores y otros funcionarios solo ejecutaron, firmaron y fueron a la Mesa Redonda en manada a alabar la nueva idea de la robolución.

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Entonces, si cuando quieren pueden actuar así, ¿por qué las demoras eternas en implementar medidas amparadas ya incluso en la nueva Constitución?

Entonces, si cuando quieren pueden actuar así, ¿por qué las demoras eternas en implementar medidas amparadas ya, incluso, en la nueva Constitución? ¿Para cuándo las empresas privadas de cubanos? ¿Cuándo van a liberar las actividades que pueden realizar los cuentapropistas? ¿Cuándo los cubanos podremos invertir en nuestro país? ¿Cuándo podremos importar lo que necesitamos para hacer andar nuestros negocios? ¿Cuándo habrá un mercado mayorista, o cuándo nos dejarán hacerlo?

Obviamente no son problemas operativos u organizativos los que impiden que los cubanos podamos tener estas libertades hoy; es simplemente falta de voluntad del Gobierno. No quieren empresas de cubanos, no quieren que los cubanos vivan bien, al margen  de su maquinaria infernal.

No quieren empresas de cubanos, no quieren que los cubanos vivan bien, al margen  de su maquinaria infernal.

Empresas multinacionales y extranjeros ricos sí, todos los que quieran; transnacionales extranjeras, esas que siempre fueron criticadas, hoy son bienvenidas en Cuba: hoteleras como Meliá, Barceló, Iberostar, Mercure, Blau, Riu, Royal, Airbnb y empresas como Sherrit, Repsol, Mercedes, etc. tienen grandes intereses en la isla. No en balde el socialista Pedro Sánchez ha forzado la visita de los Reyes de España a Cuba; proteger los intereses de las empresas españolas está por encima de los derechos humanos en la isla.

Pero los cubanos no; de nosotros solo quieren nuestros dólares, nuestras remesas, para intentar, por enésima vez, echar a andar su andamiaje de empresas socialistas, llenas de burócratas, amiguetes ineptos, corruptos, y oportunistas.

Una vez más creen que han encontrado la solución mágica al desastre del país. Nos quieren hacer creer que ahora sí. Ahora sí va a funcionar el socialismo, ahora es diferente a la zafra de los 10 millones, al cordón de La Habana, a los plátanos microjet, a Ubre Blanca, a la rectificación de errores, a la exportación de medicamentos, a las TRD y a los CUC. Ahora sí van a construir el socialismo. Ahora con los dólares de nosotros, los exiliados.

De nosotros solo quieren nuestros dólares, nuestras remesas, para intentar, por enésima vez, echar a andar su andamiaje de empresas socialistas, llenas de burócratas, amiguetes ineptos, corruptos, y oportunistas.

Ya sabemos que no va a funcionar, porque no han sido capaces de hacerlo durante 60 años. La revolución solo ha sido exitosa en chuparle la sangre al tonto de turno, léase la URSS, Venezuela, los doctores, o nosotros, los cubanos malnacidos.

Las nuevas tiendas fueron explícitamente creadas para “eliminar las mulas”, esa forma despectiva con que se trata en Cuba a los empresarios irregulares, que sin ninguna garantía legal, sin derecho a importar, colándose en los ínfimos resquicios que ha dejado un gobierno empecinado en destruirlos, han logrado ser más eficientes que ese incapaz gobierno.

La mentira de que las divisas se iban del país por culpa de las mulas es solo eso, un gran cuento. ¿O acaso el Gobierno no ha tenido que comprar, en Panamá o en China, toda la pacotilla que va a vender en esas tiendas? ¿Acaso no tuvo que hacerlo con divisas? ¿No es eso exactamente lo mismo que hoy hacen las mulas?

¿No era más fácil darles un marco legal a las mulas? el mismo que acaban de lanzar contra reloj para abastecer sus tiendas. ¿Permitirles importar de manera mayorista, montar sus tiendas en Cuba, cobrarles impuestos por las importaciones, por las ventas, por los beneficios?

Todos los cubanos somos plenamente conscientes de que si las mulas pudieran hacer eso los precios no serían los que hoy tienen las flamantes tiendas en dólares  (solo pensados para “joder” a las mulas); los precios serían mucho mejores. Porque una empresa privada, operada y manejada por su dueño, sin trabas y sin obstáculos, y a su vez sin cargas burocráticas, sin plantillas infladas, sin todo ese equipaje “socialista”, es muchísimo más eficiente que cualquier invento del Gobierno.

Pero no. Las mulas no pueden hacer ese negocio. Los cubanos no pueden tener negocios, no podemos.

Pero les hago una apuesta, las mulas seguirán ahí. Encontrarán otro negocio, otro nicho de mercado, otra forma de subsistir. Seguirán sobreviviendo, como nosotros, que llevamos haciéndolo 60 años con esta carga en nuestras espaldas. Lo harán porque las mulas somos nosotros. En poco tiempo veremos las nuevas tiendas desabastecidas, vacías, con pocos productos y cada vez más caros. La nueva iniciativa mágica se desinflará como ya hicieron otras.

Y cuando ese momento llegue, las mulas seguirán ahí.

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

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Luis Flores

CEO y cofundador de CiberCuba.com. Cuando tengo tiempo escribo articulos de opinión sobre la realidad cubana vista desde la perspectiva de un emigrante.

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